I II
Dedicado, con cariño, a Juan Carlos De la Hoz.
Mido bien mis palabras cuando afirmo que a Franco se debe el auge de Marvel en España. Vale, de acuerdo, es una boutade, entre otras cosas porque no me imagino al Caudillo hojeando siquiera un tebeo poblado de tipos en pijama dándose mamporros. Pero sin la pacata ideología franquista, la Iglesia no habría tenido tanto poder dentro de la Censura —olvidemos febriles sueños libertarios: esta habría existido incluso en un régimen democrático, porque así sucedió en todos los países de la democrática Europa occidental— y sus representantes no habrían contemplado con tanta desconfianza las primeras ediciones de superhéroes en nuestro país, pues se olían algún tipo de sacrilegio: esos individuos tenían poderes solo propios de una divinidad. Esos tebeos no eran de Marvel sino de DC (como es lógico, tanto por antigüedad como por el auge dentro de la cultura popular de Supermán o de Batman) y procedían de México, de una editorial llamada Novaro, que vio cómo el Ministerio de Información (irónica denominación…) prohibía, en 1964, la circulación de sus colecciones. Ahora bien, en 1969, otros héroes con pijama, desconocidos salvo para muy avezados, llegaban a los quioscos españoles, y lo hacían no ya para quedarse, sino para iniciar un reinado en el campo que no ha dejado de crecer y que ahora, con el boom del Universo Cinemático Marvel, parece imparable. Era una modesta editorial barcelonesa llamada Vértice, con la que los más veteranos lectores marvelitas aprendimos a amar a los superhéroes. Un libro de divertidísimo título, Cuando Daredevil se llamaba Dan Defensor (subtitulado Historia de Ediciones Vértice), escrito por el especialista Alfons Moliné, de reciente publicación, no solo me ha proporcionado valiosos datos sobre esa editorial, sino que ha tenido la virtud de remover ese poso de ternura, incomprensible para quienes no crecieron con sus tebeos (y es que sus ediciones fueron mediocres cuando no espantosas). Sin Vértice, y ahora ya no es boutade, mi formación cultural no habría sido la misma.
