Las novelas Las películas
Como corresponde a un escritor tan prolífico y que lleva tanto tiempo bien situado en la bolsa crítica de la literatura, son muchas las películas que han adaptado la obra de Henry James. La primera vez que su nombre apareció en la gran pantalla fue en 1933, si bien de modo indirecto: La plaza de Berkeley (1933) era la adaptación de una obra de teatro muy popular en su momento que escenificaba (dándole una conclusión) una novela inacabada del escritor, El sentido del pasado. Todavía tardaría más de una década en «regularizar» sus estancias en el cine —abrió el fuego la magnífica Viviendo el pasado (1947), según Los papeles de Aspern—, pero ya no pasarían muchos años entre cada nueva película, con hitos como La heredera (1949), ¡Suspense! (1961) o La habitación verde (1978). En las últimas décadas del siglo XX, cuando se puso de moda el melodrama de época según clásicos literarios como Jane Austen, Edith Wharton o E. M. Forster, el nombre de James no pudo faltar, incluso sobrecargando (como los anteriores, por otra parte: fue un verdadero virus) las carteleras durante varios años. Entre las películas surgidas de su literatura ha habido de todo. Al hilo de las nuevas y recientes traducciones de dos de sus mejores novelas, que recogía en un comentario muy reciente, voy a hablar hoy de dos buenas adaptaciones, cada una muy distinta. ¿Qué hacemos con Maisie? (2012) pertenece a ese tipo de adaptaciones que traslada la intriga original a la época coetánea, con unos resultados inesperadamente atractivos. Las alas de la paloma (1997), en cambio, se asienta en el habitual despliegue de medios para reconstruir el entorno original y sin alterar casi nada la novela de partida destaca por la inteligente forma en que consigue singularizarla para que el resultado no quede en una hueca repetición. Ambas películas, por tanto, y cada una a su manera, son muy recomendables… aunque no figuren precisamente entre lo más conocido de su género.