Este artículo, ahora revisado, fue publicado en primer lugar en la revista digital Homonosapiens.
El psicoanálisis lo vio con claridad: los mitos son la voz de nuestros miedos ocultos, bajo la máscara del relato que se transmite de generación en generación. En unas épocas, la mitología fue creencia; en otras, narración. Constituyen una forma de explicar el mundo y explicarnos a nosotros mismos, de traducir anhelos y cosmovisiones, de expresar la incertidumbre del ser humano en medio de un universo siempre demasiado complejo. Como hombre formado en una tradición donde la cultura clásica se consideraba todavía esencial, Freud sintió especial predilección por los mitos griegos y los convirtió directamente en una superestructura simbólica con que categorizar las turbulencias interiores del hombre. Quién iba a decirle que unos personajes que vieron la luz poco antes de su muerte acabarían convirtiéndose en el equivalente de estos mitos para el hombre del siglo XX y más allá: los superhéroes.