En Semana Santa toca una de romanos

Excelente plano de Ben-Hur

A principios de los años 50, Hollywood trataba de plantear una batalla desesperada contra el descenso de los espectadores. La causa principal, señalaban los ejecutivos, era la aparición de un pequeño y molesto aparato doméstico que llevaba el entretenimiento a cada hogar sin necesidad de desplazamiento alguno. Puesto que las ficciones que proponía la televisión eran modestas por pura razón de tamaño (en todo: en presupuesto, en dimensiones visuales, en actores y realizadores, en historias), los mismos ejecutivos decidieron proponer películas que destacaran por el gigantismo en todos esos conceptos: las más grandes estrellas de Hollywood, los decorados y el vestuario más lujosos, los escenarios naturales más impresionantes, incluso el formato de pantalla más ancho posible (el género siempre estará asociado a la difusión del CinemaScope). Lógicamente, se buscó el tipo de historia que permitiera lucir semejante hipertrofia cinematográfica: la historia más grande más jamás contada, por jugar con el nombre de uno de sus ejemplares, y se encontró en la Antigüedad, en esas civilizaciones que ya asombraban de por sí con sus vestigios del pasado, en especial Roma y Egipto. El género ha recibido toda clase de nombres, pero el de kolossal me parece el que mejor lo define. En Europa se lo conoce por otras denominaciones, siendo las más notorias las de peplum y películas de espadas y sandalias. En nuestro país, sin embargo, el término más entrañable es el de películas «de romanos». Es más, en los años de la dictadura franquista nacional-católica, la filiación bíblica de buena parte de ellas convirtió en toda una tradición que durante la Semana Santa, en cines, se reestrenaran y, en televisión, se emitieran, costumbre que perviviría hasta mucho tiempo después y que hoy, de vez en cuando, se recupera. ¿Cuántos espectadores no asociamos, de modo natural, estas fechas con ver «una de romanos»? Seguir leyendo

Publicado en Cine e Historia | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

El sufrimiento según Mizoguchi

Cartel español de Cuentos de la luna pálidaPara ojos occidentales, el cine japonés «nació» a comienzos de los años 50, gracias a la repercusión obtenida en los festivales de cine por películas como Rashomon, Vida de Oharu, mujer galante o La puerta del infierno. Tres nombres se situaron como la referencia fundamental, y a día de hoy siguen siendo los más conocidos de la etapa clásica del cine nipón: los de Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi. En concreto, este último vivía precisamente la última etapa de su cine (moriría en 1956, a la sin duda temprana edad de cincuenta y ocho años), la más conocida por nuestros lares gracias a la aceptable difusión de su obra en filmotecas, televisión (en los tiempos gloriosos de tve, claro) y formato doméstico. Como los anteriores (o como otro contem-poráneo a su altura: Mikio Naruse… y los verdaderamente expertos añaden más, ya ignotos por su mucha más difícil accesibilidad), la vasta filmografía del cineasta encierra múltiples joyas además de las más conocidas. Sin embargo, de la docena de títulos que conozco de ella —¡y Mizoguchi, desde su debut en 1923, acredita más de 90 películas (si bien solo se conservan 31)!—, siento especial devoción por dos de los más señeros. Se trata de dos películas que el autor rodó de modo consecutivo, unidas por evidentes vasos comunicantes, pero sobre todo por constituir dos maravillosos acercamientos al tema del sufrimiento, y en concreto a la redención mediante el dolor. Se trata de dos obras no ya maestras sino culminantes, inolvidables: Cuentos de la luna pálida (1953) y El intendente Sansho (1954).

Seguir leyendo

Publicado en Japón | Etiquetado , , , | 3 comentarios

Malpertuis o la prisión de los dioses (II)

I               II

Una de las muchas portadas de esta novela inmortal que es MalpertuisA medida que he ido haciéndome mayor, cada vez he ido alejándome más de aquellos artistas amigos de dar continuas explicaciones de sus intenciones, debilidad que delata tanto inseguridad personal en las propias capacidades expresivas como menosprecio hacia las facultades intuitivas de sus receptores. En la literatura fantástica, especialmente, convencido de que la atmósfera es la clave de cuatro quintas partes del relato, este elemento me parece especialmente imprescindible. Jean Ray sintió un enorme amor por ese fascinante concepto del género que podríamos definir como horror inexplicable, que se comprende sobradamente desde el mismo término. Lo demostró en sus estupendos relatos, y especialmente en Malpertuis. En concreto, la segunda parte de las aventuras del joven Grandsire posee la sustancia de un sueño en el que resulta imposible saber cuándo se está despierto y cuándo dormido, y posiblemente encierra las páginas más bellas del relato. A salvo momentáneamente en diversos refugios (una casa en la playa junto a su vieja criada, Élodie; una taberna donde encuentra la comprensión y cariño de una joven criada llamada Bets), Jean-Jacques es perseguido de todos modos por las sombras de su pasada aventura, sintiendo la llamada implacable de Malpertuis, a donde finalmente acaba regresando. Allí es atrapado por el siniestro taxidermista Philarethe y está a punto de convertirse en una de sus «obras», episodio que deteriora definitivamente su cordura. La última parte del relato transcurre en el monasterio de los Hermanos Blancos (cuyo abad es el postrer portavoz de la historia), donde tiene lugar la lucha final por el alma del desdichado Grandsire, en fecha tan simbólica como la Noche de la Candelaria (el 2 de febrero), fiesta asociada a la purificación del cuerpo y del alma.

Seguir leyendo

Publicado en Casas encantadas | Etiquetado , , , , , , | 3 comentarios

Malpertuis o la prisión de los dioses (I)

I              II

Este artículo fue publicado originalmente en el nº 20 de la revista Delirio.

Portada de una edición de Malpertuis, de Jean RaySeguramente sea Malpertuis el título más singular de la obra de Jean Raymond de Kremer, que acortó su nombre por el más breve de Jean Ray (Gante, 1887-1964), y ello en razón de la increíble vastedad de una obra que, según las fuentes, cuenta con cerca de 1500 piezas entre la novela y el relato, además de un incontable número de textos publicados en toda clase de periódicos y magazines, hasta tal punto de que, para dar salida a su obra, utilizó diversos seudónimos durante su carrera, tales como John Flanders, King Ray, Alix R. Bantam o Sailor John. Desde la perspectiva actual en que Bélgica aparece desgarrada entre sus dos comunidades lingüísticas, la flamenca y la valona, que apenas quieren entenderse entre sí, Ray (perteneciente por nacimiento a la primera) fue bilingüe, y aunque su obra fue escrita, ante todo, en francés (lógicamente, por la mayor repercusión de esta segunda lengua), también lo fue en flamenco, bajo el señalado seudónimo de John Flanders, sobre todo para sus publicaciones de juventud. Además, fue uno de los pocos escritores europeos que publicaron en la mítica Weird Tales.

Seguir leyendo

Publicado en Casas encantadas | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Astronautas, la puerta de Stanislaw Lem a la ciencia-ficción

Astronautas de Stanislaw Lem, en ImpedimentaEs posible que debamos a la censura del régimen comunista polaco la definitiva orientación de Stanislaw Lem a la ciencia-ficción, el género donde el escritor encontraría la cobertura necesaria para convertirse en uno de los más grandes autores literarios de todo el siglo XX, con independencia de cualquier adscripción temática. En 1948, Lem había concluido su primera novela El hospital de la transfiguración —una obra de corte «realista» situada en los años de la Segunda Guerra Mundial, ajena por tanto a lo que luego sería su ámbito cotidiano— pero le aguardaban por delante años de desesperante discusión con la editorial, la cual, aun con la promesa de la publicación, le planteó distintas objeciones para anular la heterodoxia ideológica que dominaba sus páginas. Pese a que el novel autor se avenía a realizar distintos cambios, la dilatación en ver publicada su obra lo llevó a una progresiva frustración de la que pudo escapar cuando otro editor le propuso la escritura de una novela de ciencia-ficción. No era una propuesta al azar, claro, por cuanto Lem ya había dado a la imprenta, en distintas revistas literarias, varios relatos situados en este género e incluso otra novela publicada por entregas, El hombre de Marte. El joven Lem, recién licenciado en medicina pero con un futuro profesional y personal todavía muy oscuro, se encerró durante varios meses entre noviembre de 1950 y abril de 1951, y acabó dando a la luz un texto que se convertiría en un fenomenal éxito, en todo un best-seller de la época, Astronautas, un texto que él mismo, años después, contemplaría con gran escepticismo pero que es un jalón imprescindible en su trayectoria por lo que tiene de pórtico hacia un universo intensamente personal.

Seguir leyendo

Publicado en Stanislaw Lem | Etiquetado , , | Deja un comentario

Los sombríos guerreros de Robert E. Howard

Conan, personaje                    Conan, relatos                   Conan, tebeos

Soberbia ilustración de uno de los guerreros sombríos típicos de Howard, por Barry W. SmithComo Tarzán o como Drácula, el nombre de Conan el bárbaro ha devorado a su creador. Y sin embargo, el texano Robert E. Howard fue un escritor extraordinariamente prolífico para los escasos años de carrera profesional que tuvo tiempo de desarrollar antes de suicidarse con solo treinta. Dejó cerca de doscientas obras, entre relatos (la mayoría), poemas, algunas novelas y muchos fragmentos, un tercio de todo lo cual no llegó a publicar en vida porque el mercado donde lo hacía, las revistas pulp, tenían un espacio limitado y eran muchos los autores que lo frecuentaban. Conan no fue el único personaje al que dedicó un ciclo. Después del cimerio, el más conocido es el espadachín puritano (la mera asociación entre estos dos términos ya resulta interesante) Solomon Kane, que al mismo tiempo resulta el más singular, aun cuando solo sea porque su tipología física es muy diferente a la de las otras muchas creaciones del joven escritor. ¿Muchas… o solo una con distintos nombres? Y es que todas están trazadas bajo el mismo modelo, el representado físicamente por Conan, sin que este siquiera fuese el molde original: añadamos a Kull, rey de Valusia, al también soberano picto Bran Mak Morn, al irlandés Turlogh O’Brien, al aventurero estadounidense conocido bajo el apelativo árabe de El Borak, al boxeador Steve Costigan… Todos ellos, con independencia de la época o la profesión, son guerreros natos, combatientes de valor y fuerza extraordinaria, que si son capaces con un solo puñetazo de hundir un cráneo, con una espada o un hacha en la mano pueden dar buena cuenta de una docena de rivales.

Seguir leyendo

Publicado en Conan y otros Robert E. Howard | Etiquetado , , , , | 4 comentarios

Praga mágica y la leyenda del Golem (II)

Golem I                     Frankenstein                    Fausto

Cartel, ya del todo expresionista, de El Golem, 1920En su libro Praga mágica, al que rindo tributo en el título de mi artículo, Angelo Maria Ripellino efectúa un catálogo de las diversas versiones literarias de la leyenda escritas a caballo entre los siglos XIX y XX, pero en especial a principios de este último, en que recibió nuevo impulso. No es extraño que enseguida saltara al cine, y de modo profuso: hasta tres versiones se cuentan sólo en los cinco años que comprenden 1915 y 1920. Las dos primeras han desaparecido: Der Golem (1915, Henrik Galeen y Paul Wegener) y Der Golem und die Tanzerin [El Golem y las bailarinas] (1917, Rochus Wiese y Paul Wegener). Según las referencias, la primera de ellas situaba la acción en época contemporánea, que es donde resucita el Golem; la segunda, también coetánea en su ubicación cronológica, utilizaba el personaje como parte de una trama de carácter burlesco. En 1920 se rueda la versión definitiva, la más popular de todas, bajo el título de Der Golem, wie er in die welt kam [El Golem: cómo vino al mundo], estrenada en nuestro país sencillamente como El Golem. Obsérvese que el nombre de Paul Wegener figura en todas como co-director y co-guionista, además de dar vida al personaje titular, no en vano su imponente físico (alto, corpulento y de rostro con rasgos levemente orientales, esto es, extraños) lo dotaba especialmente para el papel. Del interés de este cineasta por estos temas da idea el hecho de que, antes de todas ellas, ya había sido co-director y protagonista de la película que tal vez inaugura el cine fantástico germano, que además es una variante de la leyenda de Fausto situada en la capital bohemia: El estudiante de Praga (1913).

Seguir leyendo

Publicado en Edad Media soñada, Mitteleuropa | Etiquetado , , | 2 comentarios

Praga mágica y la leyenda del Golem (I)

Golem II             Frankenstein                  Fausto

La má famosa imagen cinematográfica del GolemLa extraña y fascinante figura del Golem es, sin duda, el producto de uno de las obsesiones nada ocultas del hombre: su complejo de Dios. Y si el acto supremo que caracteriza a la divinidad es la Creación, la leyenda golémica es la expresión mayor de ese anhelo tan humano. La etimología de la palabra golem alude a su materia prima original: el grumo de tierra o de arcilla de donde surgió, y está en relación, lógicamente, con el primer hombre creado por Dios, Adán, asimismo modelado como un ser de barro sobre el que la divinidad hizo descender el soplo de la vida. El origen del Golem es el mismo, lo cual admite toda una pluralidad de lecturas que se complementan: el intento de repetición de esta creación es, a la vez, un reto, una insolencia o una parodia del gesto divino. Por lo mismo, está condenado al fracaso: la imagen tradicional de esa criatura es la de un ser enorme pero de movimientos torpes, sin iniciativa propia pero que acaba descontrolando su descomunal fuerza y que carece del don de la palabra. Un simulacro de hombre, por tanto. La riqueza de la leyenda admite tanto la exégesis religiosa (pues durante siglos no fue sino un elemento integrado en la vasta literatura mística judía) como el presagio de la ciencia-ficción, pues como es natural uno de los más famosos mitos del género, el de Frankenstein, tiene en él una de sus fuentes de inspiración (eso sí, Mary Shelley aludió antes a la mitología helénica que a la judeo-cristiana al tildar a su genial e infortunado científico de moderno Prometeo). Por último, la más famosa de las versiones del tema, la estupenda novela El Golem de Gustav Meyrink utiliza la leyenda como bello símbolo de la soledad existencial. De la Biblia a la literatura expresionista alemana, un recorrido sin duda vasto y singular.

Seguir leyendo

Publicado en Edad Media soñada, Mitteleuropa | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Amor y muerte en Esnapur

Cartel alemán de El tigre de EsnapurHacia el final de la primera de las dos películas que conforman el díptico compuesto por El tigre de Esnapur y La tumba india, la pareja de amantes formada por el arquitecto alemán Harald Berger y la bailarina Seetha, que intenta huir a través del desierto de los hombres enviados por el maharajá de Esnapur, Chandra, apasionadamente enamorado de la muchacha, comprende que los obstáculos se acumulan sobre ellos. Agotada, Seetha se desploma entre las dunas, bajo el ardiente sol, y su enamorado, cuya furia pasional le impide aceptar la derrota sin rabia, saca la pistola y la alza contra el refulgente astro, disparando contra él su cargador, tras lo cual él asimismo se desploma junto a su amada, pero todavía tiene fuerzas para buscar la mano de ella y desvanecerse tras aferrarla, mientras la arena va cubriendo los cuerpos yacentes. No se me ocurre mejor ejemplo para definir lo que es el romanticismo químicamente puro en el cine (romanticismo en el sentido germánico del término, nobleza obliga) ni mejor conclusión de una película dividida en su día en dos partes (todavía no eran «obligadas» las trilogías) para impelir al espectador a buscar la segunda parte y descubrir qué peripecias seguirán envolviendo a esa pareja y al vengativo soberano que los persigue. Fritz Lang contaba con 68 años cuando rodó esta escena, cuando filmó esta película arrebatadora. A la edad en que se supone que la ancianidad mitiga nuestro ardor y nos envuelve en tranquila (o escéptica) serenidad, el maestro alemán demostró que la pasión no es coto cerrado de ninguna etapa de la vida, creando la que para mí es una de las obras maestras del cine en toda su historia, más allá de géneros y contenidos. Quisiera con las líneas siguientes saber comunicar algo de esa fascinación que esta película contagia a todo aquel que abra su corazón y deje que penetre un soplo, uno solo, de la furiosa ráfaga de cine puro que recorre sus imágenes.

Seguir leyendo

Publicado en Fritz Lang | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Montgomery Clift, la sensibilidad torturada (II)

Montgomery Clift, ya en sus últimos añosEl 12 de mayo de 1956, mientras rodaba El árbol de la vida, de regreso de una fiesta que había dado su buena amiga y pareja en ese film Elizabeth Taylor, Montgomery Clift estrelló su Chevrolet contra un árbol, destrozándose el rostro. Hubo que recurrir a la cirugía estética, pero le quedaron secuelas permanentes, como la menor movilidad en el lado izquierdo de la cara y diversas dolencias crónicas que aceleraron su dependencia del alcohol y las píldoras. Los biógrafos insisten en que este episodio marcó para siempre su vida, en el sentido de que aceleró esa tendencia autodestructiva que ya bullía dentro de él. En cualquier caso, el actor mantendría una carrera estable durante al menos un lustro, hasta que el evidente deterioro que sus sucesivos directores fueron denunciando (y que hizo muy complicados los rodajes, ante la dificultad de Clift para memorizar sus diálogos y cumplir con las indicaciones) fueron apartándolo de las pantallas. Ahora bien, el espectador que ignore estos condicionantes en poco notará las dificultades del actor, pues sus interpretaciones siguieron siendo espléndidas, de tal modo que la galería de personajes que encarnó en esos años en nada desmerece la de sus años de esplendor físico. Montgomery Clift fue uno de esos actores que nunca supo estar mal.

Seguir leyendo

Publicado en Actores | Etiquetado , , , , , , | 9 comentarios

Montgomery Clift, la sensibilidad torturada (I)

Montgomery Clift, en plena juventudUna mañana de julio de 1966 la limpia perplejidad con que Montgomery Clift contempló siempre el mundo se apagó para siempre. Oficialmente, murió de una oclusión de la arteria coronaria, pero para quienes lo conocían fue el final inevitable de quien, en palabras de uno de sus profesores del Actor’s Studio, había vivido «el suicidio más largo de la historia de Hollywood». Desde ese famoso accidente sucedido en 1956, durante el rodaje de El árbol de la vida, que obligó a reconstruirle el rostro y que a él, el hombre más inseguro del mundo, le dejó dolores crónicos y traumas permanentes, el actor se había ido deslizando sin freno por una senda que ya había bordeado previamente: los excesos con el alcohol y las drogas, la reclusión en un mundo propio de difícil acceso para los demás, la perpetua zozobra ante el temor de que su homosexualidad fuera conocida por el público. Por ello, en los dieciocho años escasos a los que se ciñe su carrera, Clift apenas interpretó 16 películas, que sin embargo encierran una de las más coherentes trayectorias en cuanto a elección de personajes que recuerda el cine. Una galería de seres caracterizados por una gentileza instintiva que el actor transmitía sin el menor esfuerzo, gracias a la increíble pureza de su mirada, y que sin embargo también expresan una insondable tortura interior. Clift compuso un nuevo modelo de personaje, inédito en Hollywood pero de largo recorrido después: el hombre joven que a duras penas intenta sobrevivir al profundo complejo existencial que le provoca un mundo que contempla con sus limpios ojos, sin entenderlo del todo, y que tiene la capacidad de herirlo todo el tiempo.

Seguir leyendo

Publicado en Actores | Etiquetado , , , , , | 10 comentarios

Conan en Café Montaigne

Estupenda ilustración de Conan, por Barry W. Smith

El puro placer de contar: Conan o la ética de la verdadera civilización

En este último año he volcado en muchos artículos mi admiración e intenso cariño por el cimerio Conan, el inmortal personaje de Robert E. Howard (popularizado por tebeo y cine como Conan el bárbaro), y no solo en mi blog sino en algún otro de los rincones de este universo virtual que habitamos todos. Ahora es la estupenda revista Café Montaigne la que se hace eco de esta debilidad, al publicar el primero de los artículos que le dediqué al asunto, en mayo del año pasado. Lo he revisado y editado, intentando concentrar mejor mi visión sobre la creación de Howard, de tal modo que espero haberlo mejorado. Quien lo desee comprobar, o sencillamente acercarse por primera vez a este personaje que encierra unos considerables valores literarios y éticos, lo tiene al alcance en este enlace. Y ya puestos, invito al visitante a quedarse un rato en los salones de este acogedor café, escuchando esa envolvente música con que, nada más entrar, invita a leer sus contenidos, y a pasear por sus ya incontables salas, donde encontrará los más variados placeres para la mente y los sentidos

Publicado en Café Montaigne, Conan y otros Robert E. Howard | Etiquetado , , | Deja un comentario

En Homonosapiens: La realidad manipulada en Philip K. Dick

Estupenda portada para Ubik para una edicion estadounidense

La revista digital Homonosapiens acaba de iniciar un nuevo dossier bajo el título de Realidad y apariencia, dualidad de «de carácter ontológico y gnoseológico, es decir, de algo que afecta tanto a las cosas como al conocimiento», señala nuestro compañero Antonio de Lara, que recorre «toda la historia del pensamiento occidental». Es más, nuestro también colaborador José Biedma subraya que «todo el pensamiento filosófico y científico nace de esta antítesis», como revela el elevado número de pensadores que lo han abordado, de Platón a Descartes, de Hume a Kant, de Schopenhauer a Unamuno. Mi aportación al tema, una vez más, lo aborda desde el punto de vista literario. En concreto, mediante un artículo de introducción a la obra de Philip K. Dick (1928-1982), ese relevante escritor de ciencia-ficción que pasó a formar parte del conocimiento del gran público porque una de sus novelas, ¿Suenan los androides con ovejas eléctricas? (1968), sirvió como base para el guion de la emblemática película Blade Runner (1982). A lo largo de sus numerosas novelas y relatos, Dick frecuentó en múltiples ocasiones el tema de la manipulación de la realidad, de la conversión del ser humano en un títere de fuerzas que ignora o de la posibilidad de acceder a otras realidades mediante las drogas. El conocimiento de la biografía del artista (hace poco tiempo Anagrama ha reeditado la que sobre él escribió el francés Emmanuel Carrère) revela que fueron algo más que un territorio argumental. El mismo Dick, al que atravesó toda clase de paranoias, manías persecutorias, intuiciones mayestáticas sobre enormes conspiraciones del Poder y adicciones a sustancias estimulantes, es un emblemático ejemplo de artista cuya obra expresa sus más profundas convicciones, sus temores y anhelos, su concepto de la Realidad. Acercarse a sus mejores novelas (Ubik, Tiempo desarticulado), alguna de ellas inspiradora de películas tan conocidas como El show de Truman (que es una vulgarización de sus inquietantes fábulas), es asomarse al vértigo profundo que supone cuestionar la convicción de que lo que nos muestran nuestros sentidos tal vez no sea tan indudable como parece…

En Homonosapiens: La realidad manipulada en Philip K. Dick

Publicado en Ciencia-ficción, Homonosapiens | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Aniquilación: ¿qué es el Área X?

Poster de Aniquilacion, pelicula de Alex GarlandAniquilación es el nombre de una novela del escritor estadounidense Jeff VanderMeer que inaugura una trilogía bautizada como Southern Reach —el nombre de la agencia gubernamental secreta que se encarga de enviar las expediciones científico-militares a la misteriosa Área X cuya exploración constituye el meollo de la saga—, prolongada con Autoridad y concluida con Aceptación. La fecha de publicación de las tres es 2014, lo cual permite pensar que se trata de un proyecto concebido de un tirón y, sin embargo, dividido por entregas, no sé si por decisión del autor o a instancias de la editorial. En cualquier caso, la primera de estas novelas fue recibida con gran repercusión, recibiendo diversos premios de importancia dentro del género al que pertenece, la ciencia-ficción, y concitando la atención de críticos y aficionados (no siempre para bien: el especialista J. T. Joshi se despacha a gusto contra ella en un artículo publicado en España por la revista Ulthar, en su número especial de abril de 2018). Mi descubrimiento de esta historia, curiosamente, se debe a otro artículo, pero esta vez sobre la película que la adapta y que se estrenó no en cines sino en el canal televisivo Netflix en marzo de ese mismo año. El artículo, publicado en el nº 487 (IV/2018) de la revista Dirigido por…, se debe a Tomás Fernández Valentí, uno de los mejores críticos de este país, a quien a lo largo de mi vida debo incontables descubrimientos de buenas películas. La adaptación del libro en absoluto se subordina a este sino que, a partir del mismo punto de partida, explora otras direcciones y ostenta una personalidad propia. Es un buen ejemplo, por tanto, del tipo de relación entre cine y literatura que a mí me interesa. En las líneas que siguen, por tanto, hablaré del juego de espejos entre ambas «aniquilaciones».

Seguir leyendo

Publicado en Ciencia-ficción | Etiquetado , , , , | 4 comentarios

Río Rojo, manantial del western

Red River

Hay títulos cuyo mero enunciado ya es una promesa de intensidad. La fuerte sonoridad, tanto en el inglés original, Red River, como en su traducción española, Río Rojo, de este film lo convierte en un ejemplo emblemático. Esas rugientes erres se bastan para evocar en la memoria una pradera cubierta de cuernos bajo una luz lunar que a duras penas atraviesa un espeso techo de nubes; una mano bruscamente erizada de astillas cuyo dueño se ve así impedido de usar su implacable revólver; una flecha hundida en el hombro de una bella mujer que no profiere un grito de dolor… Es posible que Río Rojo no se encuentre entre los mejores títulos del western, ni siquiera entre los mejores de su director (Río Bravo o El Dorado, en mi opinión, lo superan), pero qué más da ante una obra que contiene tanto que admirar. Y es que hablamos de uno de los westerns fundamentales del género, por muchas razones: por suponer el primer ejemplar del mismo firmado por Howard Hawks, uno de los dos o tres nombres que siempre será el primer en venírsenos a la cabeza cuando hablamos del cine del Oeste; por suponer la mejor expresión de una de sus tramas canónicas (el traslado de ganado a lo largo de un territorio pródigo en peligros); por contener el primer rol complejo de su protagonista, el inolvidable John Wayne, preludio de muchos otros a cargo tanto de Hawks como del gran compañero de generación que se sitúa a su lado, John Ford; por suponer el debut de un actor tan imborrable como Montgomery Clift; por haber ayudado a poblar tantos sueños de nuestra infancia… Pero sobre todo, porque este film nos lleva a muchos otros: porque este río es un verdadero manantial del western. Seguir leyendo

Publicado en Territorio western | Etiquetado , , , | 2 comentarios