En Recuerda que has leído: Un capitán de quince años

Un capitan de quince años, en edicion Molino¿Fue Julio Verne un autor de literatura «juvenil»? Desde hace ya mucho tiempo, buena parte de los incondicionales del autor se han esforzado en cuestionar esta definición, aludiendo a la complejidad simbólica de sus mejores obras. Sin embargo, es evidente que los condicionantes que le impuso su editor, el saint-simoniano Jules Hetzel —sin el cual, hay que recordar, no existirían los Viajes Extraordinarios— situaron al escritor bajo el perfil de un educador de la juventud: en el punto de intersección entre las pretensiones de Hetzel y las inquietudes de Verne surgió su literatura. En cualquier caso, uno entre todos sus libros fue indudablemente escrito para un muchacho: para su hijo Michel, el clásico vástago de un hombre importante que parece empeñado, desde su más tierna infancia, en descarriarse. Los biógrafos de Verne cuentan que este intentó enderezar a su hijo mediante una «cura» que parecía surgida de su propia literatura: embarcándolo a bordo de un mercante como grumete. Ahora bien, ese recorrido por el lado duro de la vida no tuvo la menor eficacia, no ya porque su identidad no fuera escondida sino porque el mismo padre se aseguró de que las condiciones de navegación fueran debidamente cómodas. Tal vez para compensarlo, para recrear al hijo soñado que no tenía, escribió Un capitán de quince años (1878), durante mucho tiempo una de sus novelas más populares y hoy más bien olvidada, de la que acabo de publicar una reseña en el blog literario Recuerda que has leído. Por cierto que ese Michel Verne, a la muerte del padre, se haría cargo de los manuscritos que este había dejado de publicar y, presionado por el editor, no solo los revisó sino que asimismo los manipuló en buena medida. Una de esas tergiversaciones, por cierto, daría origen a una novela muy diferente de la planeada del padre, inesperadamente muy superior al original, de la que ya hablé hace mucho tiempo en este blog: Los náufragos del Jonathan (1909). De ahí que pueda hablarse de que, si el mito señala que Julio Verne fue un marino frustrado que acabó navegando solo a través de la literatura (lo cual no es del todo cierto, pero eso es otra historia), el heroico capitán de quince años que Michel no pudo ser acabó encontrando su propia costa refugiado en el fascinante océano que es la literatura de su progenitor.

En Recuerda que has leído: Un capitán de quince años

Acerca de Jose Miguel García de Fórmica-Corsi

Soy profesor de historia en el IES Jacaranda (Churriana, Málaga).
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